Por gentileza de Omme Healthcom.
Una deficiencia dietética
específica de AG W-3 durante el desarrollo determina unos cambios
característicos en la composición de ácidos grasos del cerebro, que incluye una
reducción de DHA y un incremento de 22:5 W-6. Una cuestión que
todavía no ha sido resuelto es si 22:5 W-6 funciona como un
sustituto funcional del DHA o si el DHA presenta funciones específicas.
Deficiencias
crónicas en LNA (18:3, W-3) en animales, se ha asociado no sólo con cambios
en la función visual y retinal, también con alteraciones de rendimiento en
varios tests de aprendizaje y memoria.
Adaptado de 'Wainwright P. Nutrition and behaviour: the
role of n-3 fatty acids in cognitive
function. British Journal of Nutrition 2000; 83: 337-339'.
Omme Healthcom, 2012.
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